ana estaba trazando el inicio de la siguiente espiral, mientras estaba sentada, fumando un cigarro, con una lista de pendientes enfrente de ella, unos del pasado, otros del instante y otros tantos que vendrían siendo consecuencia de los antes mencionados, el sol entraba por la ventana con intensidad, el olor era a solventes, cigarro y encerrado, mientras trazaba las ultimas lineas de aquella espiral, se daba cuenta como le estaba dando fin...
pedro tiene talento, es muy joven aun para saberlo, tiene cualidades que ana admira, como esas de las cuales se percato hace cinco años, y por las cuales no dejaba de tener ese pendiente en mente, otro igual.
en esta ocasión ana podía darle referencias a ese punto...sintió como alguien ocupaba su lugar y ella era desplazada sutilemente en otra dirección, fue una sensación agradable, según escuchaba el tono de voz de ana, era dulce, pausado y algo entrecortado.
sin duda ana estaba feliz... no sabia cual había sido el fin; hasta ese preciso instante, cuando por un momento sintió despegar el lápiz, suspiro, y otra vez empezó.

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